Tubo de ensayo

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Por René Delios

Y cómo sucedió se dejó pasar eso de que la violencia familiar se incrementó en México, y no son pocos los que señalan que fue debido al confinamiento, que a la vez aceleró divorcios y todo lo relacionado en la vida en pareja, y que no pocos apuestan a que tiene que ver con el machismo, en la que hubo de todo, y recuerdo que una persona trans acusó de violencia a su compañero, e insistió que en el parte judicial la ubicarán como mujer, lo que para la autoridad no fue posible, y se desprendió toda una polémica al respecto.

Fue la lucha de las mujeres la que abrió camino a toda la cuestión de género y demás luchas por derechos que se fueron diversificando hasta aparecer los sexuales, de manera abierta, lo que no dejó de generar su escándalo y rechazo conservador, pero que a la vez sirvió para que otras realidades en el closet, salieran a la luz, exigiendo respeto y derechos, como los movimientos lésbica-gay, y posteriormente los transexuales, que son bastante posterior a todo, pues su caso fue posible hasta que la tecnología médica permitió la realidad de su cambio de sexo.

Las mujeres han realizado una lucha de siglos exigiendo sus derechos elementales, intelectuales y corporales, que ha crecido indistintamente entre las naciones de acuerdo a los niveles intelectuales promedio, lo que ha influido en la evolución del planteamiento prospectivo hasta nuestros días, y que en el caso mexicano ha merecido oposición religiosa hacia temas como el aborto y las preferencias sexuales «antinatura», y en la cuestión política, los incómodos reclamos por los feminicidios, que en México se han incrementado de manera exponencial.

El feminismo es atacado cuando no sofocado por la intolerancia y el oportunismo. Me refiero al feminismo bien planteado y no al radical extremo que responde con ira hasta en las bromas o divertimentos en las redes sociales, como ofensas al género femenino.

Ese feminismo es sistemáticamente agredido por todos lados: en lo social y político, en lo económico y religioso; el feminismo con perspectiva sociopolítica ha enfrentado y en serio, a oportunistas que canalizan a modo propuestas y fórmulas, y lamentablemente hay también las que, se coluden para usar la cuestión de género como bandera política, y es por eso que los movimientos feministas hacen muy bien en ser cautelosos con la clase política.

Aun se trate de sus iguales.

Y más si esas iguales no lo son, aunque sean parecidas, y me refiero a las transgénero, que nada tienen que hacer en las luchas feministas: se hicieron mujeres pero no nacieron siéndolo.

Las feministas hacen bien en marcar la diferencia, que es real, vital: contundente.

Bastante difícil es luchar por los derechos de la mujer como para endosarlos con los de las transgénero, que insisto, empezaron posteriormente en esto de la lucha de sus derechos, por lo que es oportunismo montarse en la lucha feminista que ya tienen otros objetivos políticos, sociales, individuales, generales y sexuales, aparte de los intríngulis que tuvieron que pasar por agua hirviendo, por contaminación ideológica o filosófica pretendiendo desprestigiar el movimiento primero, canalizar la cobertura y beneficiarse de los avances después.

Eso lo tiene que pasar cada lucha; y tienen razón las mujeres: no se debe revolver el tema, aunque sí apoyar.

Esa lucha es cosa aparte.

¿Porqué?

Una activista solo me dijo: “ellas nunca han sentido un dolor menstrual; menos un parto”.

Eso, solo refiriéndose al cuerpo, en un tema que para las mujeres en lucha es cosa definitiva.

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