Visita a la piedra partida.. con Elam Jr.

0
150

Texto Elam Náfate Santiago

Fotos Elam Náfate Simuta

Antecedentes

Lo recuerdo como un sueño. Intento y no logró recordar los detalles, solo esbozos de aquella platica, cuento o anécdota que le sucedió a mi padre. Él tampoco recordaba bien el viaje, solo no podía olvidar que lo “correteó el mono”.

La historia que me conto mi papá, un hombre que me inculcó la lectura y que fue autodidacta, con estudios truncados en medicina, pudo ser cierta.

Me dijo en varias ocasiones sobre su viaje a Suchiapa a través del cajón de El Rión, así se le conoce en Nuevo México, municipio de Villaflores, Chiapas (Santo Domingo en Suchiapa y Chiapa de Corzo), esta historia data de los años 50´s, pues de acuerdo con su versión él tenia 5 o 6 años.

Un recorrido, calculo, de unos 45 a 60 kms, pues la vía es el cauce natural del rio, mismo que forma un cañón en la parte mas deshabitada del trayecto, y que comunica a los municipios de Villaflores y Suchiapa.

Esta ruta era usada por los fundadores de Nuevo México, ejido que se formo en 1935 con pobladores provenientes de Ocozocoautla, San Fernando, Villaflores, Suchiapa y Chiapa de Corzo.

Esta anécdota suya me la repitió cuando yo tenia unos 30 años, dentro de su relato sobresalían dos cosas, la historia de la piedra partida a mitad del rio y la correteada que le dio un mono (saraguato creo yo), cuándo él se retrasó de la carreta tirada por un par de bueyes de mi abuelo Margarito.

Mi tío Elin, me ha contado del mismo viaje, también ahondó en la leyenda de la piedra partida, no sabe a ciencia cierta lo de la corretiza del mono a mi padre.

***

Es jueves, 28 de diciembre de 2023, Día de los Santos Inocentes, me quedan 5 días para regresar a las labores normales de la oficina, lamento no hacer el viaje a Mérida, como lo tenía planeado. Asunto del trabajo y tiempo no ayudaron a ello.

Por eso despierto a Elam Jr, le prometo conocer un lugar nuevo, cerca de casa, también le prometo que vamos a pescar, por ello llevamos las dos cañas de pescar sin estrenar a nuestra aventura.

Le he dicho que vamos a ir a buscar la piedra partida en el municipio de Suchiapa, particularmente en el ejido de Pacú.

Lo he buscado en Google maps muchas veces, he trazado rutas, he contemplado el viaje por el río, desde Nuevo México, en Villaflores y terminarlo en Pacú, Suchiapa, pero solo ha quedado en eso, en una mera intención.

Está vez es diferente, este jueves con frio decembrino, estoy decidido a ir y encontrar ese lugar, quiero ver si es cierto lo que me contó mi padre.

Alrededor de las nueve de la mañana nos detenemos en una ferretería en Suchiapa, compramos anzuelos, plomo, preguntamos por la carretera a Pacú, la empleada de la ferretería nos da indicaciones.

Elam Jr, con playera y jeans, zapatos deportivos me sirve de guía, va “googleando” la ruta. Llegamos 36 minutos después de salir de casa, atino a decirle “te dije que estaba cerca”, me responde, “aún no llegamos”, tiene razón.

Salimos de Pacú, de acuerdo al mapa digital, tomamos una ruta de terracería, el coche, un gol blanco modelo 2018, le suena mucho las puertas, Elam Jr enlaza el bluetooth y pone música de “Cancerbero”, un artista de rap que no me agrada, me aguanto.

Dos kilómetros mas o menos adelante, nos topamos con un grupo de ciclistas de montaña, decenas de metros más, van los rezagados, todos nos saludan, nosotros aminoramos la marcha y dejamos pasar al grupo.

Veo el mapa y la ruta señala que estamos a escasos 8 minutos del destino.

***

“Iba hasta atrás, tu abuelo, como siempre con el rifle calibre 22 al hombro, caminando a la par de la carreta en la que iba tu abuela y mis hermanas, tu tío Elin iba adelante, con tu abuelo, yo jugueteando con la arena y el agua.

De repente escucho una gritadera, hice caso omiso, pero la escuche muy cerca y me voltee, vi venir a un mono hacia mí, tenia como seis o siete años, solo pude gritar y correr como loco hacia donde iba mi papá, que estaba como a 50 metros.

Cuando tu abuelo me vio, inmediatamente azuzo al mono con una vara, y fue a toparme, yo iba llorando, me abrazó, me jaló las orejas y me chicoteo con una rama del arbusto más cercano que encontró, para curarme del susto.

No volví a bajarme de la carreta durante el resto del trayecto, que bien tardaba uno o dos días hasta llegar a Suchiapa a visitar a la familia, el abuelo de mi padre se llamaba Irineo Náfate Simuta”, me recordaba mi papá, sonriente.

En su historia me afirmaba que pasaban por una piedra enorme, partida a la mitad “según tu abuelo, los malos mandaron espíritus convertido en piedras gigantes que iban rodando en cauce, para tapar el rio y después inundar a Suchiapa, sin embargo, los buenos invocaron a los dioses y uno de ellos hizo caer un rayo sobre la piedra principal, la que iba hasta adelante, partiéndola por la mitad y deteniendo su marcha, fue así que lograron detener a los malos”.

Mi padre falleció un 22 de agosto de 2016 a causa de un derrame cerebral, situación inesperada que no me permitió acceder a más detalles de esa aventura.

***

Ya falta poco, le digo a Elam Jr, que noto, está desesperado y ansioso por llegar, durante el camino le di pormenores de la historia de la piedra partida. Vemos a una señora como de 50 o 60 años acompañada de un jovencito de 13 o 15 años.

  • ¿Les damos raid? Cuestionó a Elam Jr.
  • ¿No sé tú, no lo van a tomar a mal?
  • Pues eso mismo pensé, creo que viven acá cerca, mal les vamos a caer, ofreciéndoles el aventón
  • Cómo tu veas pa…

Solo me atreví a frenar y preguntar si estamos lejos o cerca del río, me dicen que ya estamos cerca, a escasos 500 metros. No les ofrezco el raid.

Luego de una pendiente, avistamos el río, damo vuelta a la curva y nos queda de frente un puente colgante de unos 150 metros de largo y quizás 15 de altura, sostenido por alambres de acero y tapizado de malla. Seguro, pero imposible no sentir el vértigo de la altura, la malla es transparente puedes ver a través de ella, al fondo el cauce de un rio boyante, de aguas verdosas y azuladas, que dan señal clara de que el agua no está del todo contaminada.

El asomarnos, atrajo la atención de un par de niños, niña y niño. Nos invitan a cruzar el puente, camino un tramo, le digo a Elam Jr. Que deje de mover el puente, solo se ríe, me regreso a medio tramo, no sin antes hacer fotos de la panorámica en ambos lados.

Elam Jr. Cruza el puente, hace fotos, lo mueve y regresa, está feliz “solo cruzar este puente, ya hizo el viaje”. Respiro feliz, convencido de que no fue mala idea.

Descedemos hasta las márgenes del rio, nos cambiamos de ropa, dispuestos a meternos al río. Se acerca una persona, pienso que nos va a cobrar el acceso al lugar.

Manuel solo nos saluda y lanza la pregunta a quemarropa ¿primera vez que vienen? ¿de dónde son?  – Si es primera vez, somos originarios de Villaflores, pero radicamos en Chiapa de Corzo, respondo.

-¿oiga, usted sabe de una piedra partida que esta por estos rumbos?

-si, está más arriba, como a tercer paso, no sé bien a que distancia, pero puede llegar caminando, una hora cuando mucho.

Nos quedamos viendo con Elam jr. Sin decirnos nada, la decisión está tomada, vamos a ir, empacamos la fritura que imita al chicharrón de cerdo, el seis de cerveza victoria, cámara fotográfica, celulares, guardamos la llave y nos metemos al rio, cause arriba.

El agua está fría, nos llega en promedio arriba de la rodilla, aunque hay partes profundas de casi dos metros. Para eso han pasado más de 30 minutos desde que llegamos al lugar.

Avanzamos con dificultad dentro del agua, la corriente y la profundidad nos hacen caminar despacio, vemos garzas, patos, pijijis, a todo le va tomando fotos Elam Jr., la flora también es fotografiada.

Caminamos quizás 500 metros, vemos a la señora del camino con el adolescente, pescando, usan una especie de malla, de lejos pienso que es un costal de los que se usan para las cebollas o naranjas, añadidos para crear una especie de trasmallo.

Los saludamos cuando pasamos a la par de ellos, sobre la otra orilla, alcanzo a entender que están pescando charalitos.

***

Hemos avanzado poco, sobre la corriente, buscamos siempre las partes menos profundas para avanzar rápido, la arena y las piedras dificultan el paso rápido, además debemos cuidar la cámara y el equipo que va en la mochila que tuvo a bien cargar Elam jr.

Me salgo del cauce, pienso en regresar, el paisaje me dice que no. Volteo hacia la orilla y veo un sendero, un caminito, llamó a Elam Jr y le digo, vente caminos por acá.

Y si, es vereda que se va por todo el margen derecho, avanzamos más rápido, y llegamos a un acantilado, el sendero y las huevas de caballos, perros y pies se van al agua. Cruzamos el rio y notamos de nuevo las huellas, ahora caminamos sobre el margen izquierdo. Vamos rápido, vemos el cauce el río y coincidimos ambos en que la idea de ir por el agua no es la mejor “hubiéramos tardado mucho en avanzar por ahí, mira ahí no hay ni por donde pasar sin arriesgar la cámara”, dice Elam Jr.

Seguimos avanzado en ese lado del río, veo cajetillas de cigarros, cactus, espinas, hormigas, el piso es de arenilla, y en más de las veces de roca. Llevamos más de una hora y no veo el objetivo, pienso de nuevo en regresar “avanzamos cinco minutos más, sino llegamos, nos regresamos”.

El sendero nos lleva muy pegado al agua del rio, y luego se termina. Nos quedamos viendo con Elam Jr. y regresamos 10 metros, veo una vereda adyacente, la tomamos, pero cada vez es mas fuerte la idea de regresar.

Estoy a nada de decirle que nos demos la vuelta, cuando escucho el agua muy fuerte, apresuro el paso, ya no sigo el sendero, me voy a paso veloz, algo me dice que hemos llegado. Y si me veo sobre una especie cama de roca, el agua formando rápidos y a escasos 40 metros la enorme piedra partida a la mitad, son casi las 12 del día y hemos llegado.

Destapamos las cervezas, abrimos los chicharrones y celebramos. Veo el paisaje y me atrevo a cuestionar “no creo que por acá puedan transitar o hayan transitado carretas y bueyes; quizás caballos, personas a pie; pero carretas no ¿por donde?

La piedra está a medio cauce, mide unos 15 metros de altura y 20 de ancho, esta partida casi exacta a la mitad, de raíz. El terreno es agreste, pedregoso, con piedras grandes que hace imposible el tránsito de las carretas.

Eso me hace dudar de la veracidad de la historia de mi padre. Terminamos la cerveza, hacemos fotos, muchas fotos, videos, la sefie, han pasado 20 o 25 minutos, y decidimos el regreso.

Elam Jr. Asegura emocionado que va a regresar, solo o con amigos a acampar. Yo sigo pensando en la historia y el cauce. El regreso es más rápido, conocemos la vereda y fue ahí que caímos en cuenta que los que nos dijo Manuel. “esta cerca del tercer paso”, haciendo referencia a las veces que teníamos que cruzar el rio para caminar por la vereda. De risa.

Cerca del punto de partida, nos encontramos a la señora que esta pescando, ahora esta cocinando, friendo los charalitos en un sartén sostenido sobre piedras que acuerpan el fuego y la leña, en una playita y debajo de una enorme sombra.

Le digo a Elam Jr. te apuesto que, si les hubiéramos dado el raid, nos hubieran invitados los charolitos fritos.

Bebemos las ultimas cervezas, nos metemos al rio y cerca de las dos de la tarde, emprendemos el camino de regreso a casa.

Me queda la duda de que realmente hayan transitado con la carreta mi abuelo y mi papá en ese recorrido, pero me quedare con eso, la historia que me contó mi papá.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here